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Es en medio de aquellas llamas como me tenéis que recordar. Héctor, el derrotado: lo tenéis que recordar de pie, en la popa de aquella nave, rodeado por el fuego. Héctor, el muerto que por tres veces sería arrastrado por Aquiles alrededor de las murallas de su ciudad. A él tenéis que recordarlo vivo, y victorioso, y resplandeciente con sus armas de plata y de bronce. De una reina aprendí las palabras que ahora me han quedado y que quiero deciros a vosotros: acordaos de mí, acordaos de mí, y olvidaos de mi destino.
-Alessandro Baricco: "Homero, Ilíada"
La Ilíada, la obra más antigua conservada en Occidente, justamente narra hechos referentes al enfrentamiento de éste con fuerzas más orientales. Se la ha definido canónicamente como una tormenta de pasiones, notación de los hechos apabullantes de héroes de doradas armaduras y valor inigualble. En efecto, narra poco más que eso, los pormenores de cincuenta días de cruenta batalla, que terminan con la muerte de Héctor a manos de Aquiles, los dos soldados más terribles y grandiosos que podamos encontrar. Guerra, guerra, guerra, aunque también los parlamentos de los personajes, que gustan mucho de retrasar el enfrentamiento con sus charlas.
Mi versión favorita es la que he citado de Alessandro Baricco, gran escritor que la ha aligerado y actualizado, suprimiento las intervenciones de los dioses, pasándola a primera persona y añadiendo pequeñas aportaciones suyas. El resultado es inmejorable. Aunque, recordemos, en esencia sigue siendo un texto de hace casi treinta siglos. ¿No es fascinante que algo tan añejo siga creando el mismo expectante interés que entonces? Yo creo que es una buena prueba de la posibilidad de huir de los desmanes del tiempo, de alcanzar la inmortalidada.
Baricco añadió también un pequeño estudio en el que dice cosas interesantes, para mí auténticas verdades:
"[...] La Ilíada es una historia de guerra, lo es sin prudencia ni medias tintas; y fue compuesta para cantar a una humanidad combatiente, y para hacerlo de un modo tan memorable que durara eternamente, y para llegar hasta el último hijo de los hijos, cantando sin término la solemne belleza y la irremediable emoción que antaño fuera la guerra, y que siempre será. En el colegio tal vez lo explican de otra manera. Pero la esencia es ésa: La Ilíada es un monumento a la guerra."
Ésta es la parte de crítica literaria. Después saca a la luz también el "lado femenino" de la obra: las mujeres, que claman por la paz; los guerreros, que, como dije, se dedican a hablar el mayor tiempo posible antes de empezar con las estocadas; o el propio Aquiles, sumo sacerdote del combate, que es el que más tarda en entrar en el juego, y dá algunas replicas totalmente contrarias a él. Baricco piensa que son vestigios del profundo deseo de los griegos por la paz, pero una paz imposible, ya que no contaban con otro medio de alcanzar la grandeza y la máxima belleza fuera de la guerra. Dice que esta situación puede extrapolarse hasta hoy: los pacifismos se limitan a demonizar la guerra, sin ofrecer soluciones para elevar la vida cotidiana a un nivel de praxis mecánica y ética que nos permita realizarnos, al margen del éxtasis de la lucha a muerte. Pone como ejemplo a importantes intelectuales del siglo XX, como Wittgenstein y Gadda, que buscaban con afán la primera línea de batalla para tratar de conocer lo más elevado de su existencia. Observaciones verdaderamente agudas.
Así, la Ilíada viene a recordarnos, de forma inamovible, inapelable, la existencia de la grandiosidad y la belleza de ese infierno de sangre y metal, cuyo puesto no ha sido disputado por ninguna otra actividad. Pienso que la única que podría hacerlo sería el uso del propio lenguaje, que los griegos tanto explotaban, hasta el último momento. El lenguaje, en cuanto arte, es la actividad típicamente humana, que permite alcanzar las auténticas cimas de nuestra vida. Quizá el único sustitutivo auténtico de la adrenalina del combate sea la lectura de la Ilíada.
Aquí coinciden pensadores de toda índole. La crisis de nuestro tiempo tiene mucho que ver con la degradación del lenguaje, convertido en mero instrumento, o vil mercancía. Son tópicos los ejemplos de la televisión o los políticos incapaces de hilar un discurso coherente. Son dañinos, una plaga, una enfermedad degenerativa. Porque el lenguaje, cuando se usa por sí mismo, significa su propia fertilización, y, por ende, la fertilización del Espíritu. Ése debería de ser el pricipal punto de mira en cualquier persona culta, inteligente, o simplemente buena.
La Ilíada... Así pues, panegírico de la guerra y del arte, ambos los dos subordinados a la Belleza, el sentimiento más elevado del Espíritu. Esta pieza podría ser la portada de mi página, y por eso será un buen modo de apertura, y una declaración de principios. Si me preguntan, ¿Qué piensas de la vida? podría contestar, ¡Pienso La Ilíada!
Lectura obligatoria para todas las generaciones para comprender un poco más el mundo, la historia, a ellas mismas, además de para disfrutar un placer sin igual. Os la recomiendo, chicos y chicas, en especial la versión citada de Baricco.
Roy Thenory

6 comentarios:
Muy de acuerdo con tu opinión y muy bueno el artículo.
El estado natural del Hombre es la guerra, sólo que la guerra tiene como objetivo la paz. Es curioso. La paz imponiendo tu verdad, al fin y al cabo, aunque pueda sonar mal, las cosas como son: en una guerra, o pierdes o ganas.
Estaré expectante en este blog :)
Soy cristiano (sobre mi fe te he respondido en mi blog), pero también amo la mitología y la historia en general. No adoro, pero admiro a los antiguos dioses, igual que a las antiguas culturas.
Mis saludos, compañero :)
Cierto es que Troya estaría en la actual Turquía, pero sus habitantes eran de cultura griega, incluso adoraban a los mismos dioses.
Aquiles tardó en entrar en el combate por descontento con los reyes griegos, al menos eso creo haber oido, hizo como una especie de huelga.
Así es, pero Troya en aquella época no tenía nada que ver con la actual Turquía. Solo decir que el Islam no existía todavía es suficiente.
Se podía considerar a Troya como Europa y todo. Es como Jerusalén en la Edad Media: reinos cristianos, Europa.
Desde luego, ambos tienen razón.
Aquiles, huelga porque Agamenón le robó la esclava bella que le tocaba como botín :D
Interesante artículo Lord Roy, y como bien dices, de obligada lectura para nuevas generaciones, pero, para los menos iniciados o no tan duchos en la materia perfiero recomendar "Troya" de Collen McCulougth, excepcional escritora de historia, de facil comprensión y facil expresión , más adecuada para jovenes, porque si no entienden el lenguaje, enseguida se aburren y dejan la lectura, y "La Iliada" como "La Odisea", o hasta "La Anábais" de Jenofonte son lecturas para gente iniciada, o más preparada.
Es mi opinión.
Saludos, buen blog, te deseo suerte en esta andadura.
Coe32.
Una vez la gente decida informarse podremos optar por una sociedad mas evolucionada. Pienso que lo más importante a tratar en el panorma nacional actual es la inmigración, pero siempre es bueno estar alerta de cualquier otro tema.
Por cierto, magnifico blog!!
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